Importante

viernes, 7 de septiembre de 2012

El Guerrero de la Matrix - III

Esta es una traducción de los fragmentos que consideré más útiles del libro The Matrix Warrior - Being the One de Jake Horsley. Un autor muy interesante. Tiene un blog en PijamaSurf que pueden seguir aquí. 

Por el tipo de lectura que viene me parece importante pedirles que lean nuestro primer post. Si lo hacen y siguen sus recomendaciones es posible que noten una tendencia de la mente de no pensar sobre sí misma sino de proyectar hacia los demás todas las "verdades" que pueda ir aceptando durante la lectura, escapando de la posibilidad de ser transformada por la voluntad. Consideren esto pero por favor, no me crean nada, experimenten con la lectura que trata este mismo tema en extenso. Buen viaje.


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Empowerment - Alex Grey

Reglas de empoderamiento: cómo desconectarse uno mismo

Primera regla: Todo lo que hay en la matrix está ahí para ser usado

Al contrario que los humanos conectados, los guerreros de la matrix[1] son indiferentes a las externalidades salvo y en la medida en que ellas reflejan o provocan algún proceso interno. Todo lo que sucede a los guerreros dentro de la matrix es parte de un diseño. Ya que entienden que el mundo-matrix de la razón está diseñado únicamente para engañar, entrampar y restringir sus movimientos, no toman ninguna de sus actividades a pecho. Los guerreros no creen en nada de lo que ven pero actúan como si  fuera real. Esto cancela la obsesión y la angustia. Al mismo tiempo, como saben que la matrix está usando su mente como plantilla, ellos aceptan la responsabilidad de haber creado las circunstancias que los frustran u oprimen, cualquiera sean estas, y así vuelven cualquier problema en un reto: una oportunidad para probar su destreza e ingenuidad. Como los guerreros de la matrix viven en un mundo de sueños, cada evento, no importando cuan insignificante sea, lo reciben como una comunicación, una señal o un augurio, con el cual calcular su siguiente movimiento. Los guerreros de la matrix proceden estratégicamente en todo momento. Ya que viven en un ambiente predatorio, actúan acorde a esto. Toda circunstancia está para hacer uso de ella. Al mismo tiempo, su falta de apego les permite andar con ligereza, y nunca abusar de una oportunidad  o rechazar un desafío como “indeseable” o “por debajo” de ellos. Como la matrix es su digno oponente y tirano compasivo[2] al mismo tiempo, nunca dejan de estar agradecidos por todos sus peores esfuerzos para dominarlos. La esencia de la guerra, después de todo, es conocer al enemigo.

Segunda regla: El guerrero de la matrix nunca se compara a sí mismo con nada y nunca toma nada personalmente

Como saben que nada de lo que sucede en la matrix es real, los guerreros de la matrix no se toman nada a pecho[3]. Nunca se prestan a los lastimeros juegos de poder de sus congéneres humanos conectados, ni intentan competir con ellos a su nivel. El hacerlo implicaría aceptar que la matrix es real y rendirse a sus reglas y dictámenes. El guerrero de la matrix se aleja del juzgamiento, es el alma de la tolerancia y la paciencia. Sin embargo, en el caso que los humanos conectados trataran de usurpar algo del tiempo o la energía de un guerrero de la matrix, o trataran de forzarlos a “enfrentarlos”  a su nivel, los guerreros los destruirán sin pensarlo dos veces. Ellos no son reales en ningún caso. Nunca nadie le “hace” “algo” a un guerrero de la matrix. Siempre que tengan seguridad de sus propias acciones, siempre que se mantengan pegados a su estrategia todo el tiempo, ni los eventos “adversos”, ni interferencias o resbalones son posibles. Ya que los humanos son proyecciones de la mente colectiva de la inteligencia artificial – que los guerreros de la matrix entienden que está operando a través de sus propias percepciones individuales-. Los guerreros ven a todos y a todo lo que está dentro de la matrix como una proyección de su propia conciencia. Como tal, como dentro de un sueño, todo es un espejo. Cualquier cualidad que se manifieste en su esfera se vuelve un medio para erradicar esta misma cualidad de sí mismos. Ya que todo es una extensión de ellos mismos, y ya que estos “mímismos” no existen[4], no hay nada que pueda ofenderlos, porque ellos no existen para ser ofendidos. Los guerreros de la matrix no tienen puntos de vista que defender, ya que no tienen opiniones ni creencias con las cuales definirse a sí mismos. En consecuencia, no pueden ser ofendidos, minados o agredidos.

Tercera regla: Los guerreros de la matrix se borran e inventan a sí mismos, infinitamente

Habiéndose dado cuenta de la verdad, y habiendo respondido finalmente la pregunta que los acechaba, como una espina en el cerebro -¿qué es la matrix?- Los guerreros aceptan su vida entera como una ficción, nada más que una historia inventada por otros, con una limitada información venida de ellos mismos. Ya que sus vidas enteras han sido fundadas con un sentido del mí mismo que es en sí mismo, ilusorio, y ya que este sí mismo, en cambio no es sino el producto de una experiencia de vida (rutinas, hábitos, etc) que nunca sucedió, los guerreros son libres de borrarse a sí mismos a voluntad. Esto lo hacen descargando todo el bagaje de su “experiencia”. Los guerreros descargan todas las creencias y opiniones con las que la matrix los ha programado con la finalidad de esclavizarlos. El mí mismo es la realidad. Sin el mí mismo no puede haber realidad.  Sin embargo, al aceptar que el ego es un medio necesario para funcionar dentro de la matrix, los guerreros lo remodelan de cualquier forma que encuentren conveniente. Crean un velo de misterio alrededor de sí mismos. Renuncian al pernicioso hábito de pensar, en sí mismos constantemente y sin respiro. Todos sus pensamientos, en cualquier caso vienen de la matrix y la matrix no puede decirles quienes son. Así que los guerreros se reúsan a escuchar sus pensamientos, y después de un tiempo estos empiezan a perder su insistencia, tras lo cual, los guerreros empiezan a dudar de quienes son [en realidad]. Una vez más, los guerreros funcionan como si lo supieran, sin embargo sus acciones progresivamente se vuelven más ligeras, más fluidas, espontáneas e impredecibles. Ahora que ya no tienen “personalidad” (hábitos) para conformarlos son libres de reinventarse.

Cuarta regla: Los guerreros de la matrix no tienen nada que ganar o perder porque la matrix no tiene nada que ofrecerles y no puede tomar nada más de ellos que no tenga ya de antemano

Los humanos conectados están motivados sobre todo por deseo personal, y el miedo insidioso a que sus deseos se vean frustrados de alguna manera. Están definidos por metas externas, todas centradas en el ego, formadas por la incesante presión del  mecanismo miedo-deseo que opera en ellos. Los humanos conectados actúan compulsivamente, mecánicamente, conducidos por una desesperación emocional (silenciosa)  que los lleva hacia un estado de frenesí constante pero contenido. Los guerreros de la matrix, por otro lado, no tienen deseos de los que hablar. Habiendo visto a través de la matrix, no hay absolutamente nada que quieran de ella. Lo único que desean es ser libres de ella; y ya que la matrix es mantenida por el deseo y la frustración del deseo (y el miedo a la frustración del deseo), el deseo del guerrero apunta a no desear en absoluto: el deseo de no desear. Los guerreros actúan como si sus actos tuvieran un significado para ellos, como si tuvieran algo que ganar; pero en verdad, desde que saben que la muerte los está acechando y nada en este mundo los protegerá de eso o reducirá su espina [la que tienen clavada en el cerebro, la pregunta fundamental: ¿qué es la matrix?] no les importa un bledo. Los guerreros de la matrix actúan por puro gusto. No están vendiendo porque no tienen nada además de su impecable espíritu y su propósito, y estos no están a la venta. Tampoco están comprando porque no hay nada que necesiten además de esto. Operan dentro del mercado de la matrix como observadores desinteresados. Su negocio real no está con los humanos conectados sino en otra parte. La falta de codicia y necesidad en sus acciones libera a los guerreros de hacer demasiado con lo que tienen. Ya que no quieren nada, todo lo que llega a ellos es un bonus, un regalo en apreciación a su espíritu impecable. Y ya que no hay nada que codicien o necesiten, entonces nada que no aparezca en su camino tiene consecuencias. No existe en ningún caso.

Quinta regla: los guerreros de la matrix conservan energía

Indiferentes y desdeñosos con las baratijas y chucherías de la vida en la matrix que los humanos conectados persiguen incesantemente, los guerreros de la matrix hacen tratos en un solo tipo de moneda[5]: la energía. Saben que la matrix ha sido diseñada para minar su espíritu y fuerza vital, y así empiezan con el conocimiento de que su poder personal es muy bajo. Cuantos más puntos de drenaje (los enchufes a la matrix) puedan cerrar, menos energía perderán a través de sus actos, y más podrán obtener a lo largo del tiempo. Eventualmente vendrá un tiempo en el que sus niveles de energía serán lo suficientemente altos como para que puedan desconectarse completamente y escapar de la matrix. Con este fin, los guerreros, son avaros con su energía. Ya que cada acto, pensamiento, palabra y sentimiento requiere energía, son escrupulosos en observar y regular como se sienten, piensan, hablan y actúan en todo momento. Estas cosas son su moneda[6]: o las invierten sabiamente o estúpidamente. Los guerreros de la matrix saben que su energía va a otros humanos conectados, osea, a la matrix (los humanos conectados están programados para robar energía de los otros, haciendo de la vida en la matrix un campo de batalla de los egos), o es conservada para sus propios usos. Por tanto, se abstienen de pensar demasiado acerca de ellos. Incluso se abstienen de pensar en sí mismos, ya que el drenaje primario de energía en sus vidas es el de sus egos, el enchufe principal a la matrix (el que, en la película, está en la parte posterior del cuello). Los guerreros de la matrix aprenden a distinguir entre aquellos pensamientos y actos que aumentan sus niveles de energía y los que los disminuyen; poco a poco erradican estos últimos, hasta que todos los puntos de drenaje son reparados. Solo entonces, los guerreros están listos para dejar la matrix, escapar de sus destinos como baterías vivientes, y tentar su destino como lúcidos[7].

Sexta regla: El santo grial de los guerreros de la matrix no es la fama sino la libertad

Al guerrero de la matrix le importa un bledo ser agradable. La libertad, es primero libertad de los pensamientos, opiniones y expectativas de los otros, incluyendo las de uno mismo. Todos estos pensamientos se originan en la matrix: son la red en la cual los humanos conectados están atrapados. Los humanos conectados están conectados a todo nivel, en todo lo que hacen. Estos enchufes son los puntos de drenaje que los guerreros de la matrix buscan reparar. Por lo tanto, para los guerreros de la matrix, conlleva un proceso de desconexión, de desconexión de todos y de todo dentro de la matrix. Los puntos de conexión de sus congéneres humanos con la matrix, sean sus posesiones, obsesiones, hábitos, deseos, miedos, creencias, metas o lo que sea, deben ser eliminados de la agenda del guerrero. Esto no debe ser confundido con desasociación,  negación o aislamiento. Los guerreros de la matrix no son sicópatas, hermitaños, o ascetas flagelándose en cuevas solitarias. Su desapego es un medio hacia la libertad, no una excusa para inmolarse. Los guerreros de la matrix se unen a sus congéneres conectados en el medio de su locura y los tratan con cortesía y afecto; pero nunca, ni por un momento se permiten ser parte de la locura o pensar que son parte del grupo. Mientras que los ojos de los humanos conectados están fijados en el exterior, en las penosas chucherías que la matrix les provee como distracción – buscando amor, comida, dinero, fama, y sobre todo aceptación social- los ojos de los guerreros están fijados en el interior, mirando en el abismo de su no-existencia.

Ya que los guerreros saben que la libertad conlleva una completa y total aniquilación del falso yo de la vida de la matrix, no son capaces de sentir ningún interés o apego a las cosas que pertenecen a esa vida. Pero, paradójicamente; con la certeza de que se irá en un suspiro, permiten a sus ojos deleitarse con la forma de ser del mundo, no con ansias sino con agradecimiento, sabiendo que todo esto, esta hermosa ilusión (en tanto puedan permanecer indiferentes a ella) es el medio para su libertad.

Séptima regla: Los guerreros de la matrix nunca se permiten ser distraídos de su propósito

Como los guerreros de la matrix ya no tienen cosas en el mundo (el programa de la matrix) que los protejan de su no-existencia, deben buscar algo más para sujetarse, que les provea con un sentido del yo y un propósito. A lo que los guerreros se sujetan es a su inflexible resolución, su voluntad, y su sentido de impecabilidad. La voluntad del guerrero de la matrix es su línea vital. Saben que si la siguen con suficiente diligencia, los guiará fuera del laberinto intelectual de la matrix,  a otro mundo. La matrix es una prisión, una cámara de torturas, una granja industrializada, un campo de entrenamiento y un campo de juego, todo en uno. Sobre todo, está construida como una distracción, sea la distracción provista  en forma de miseria, miedo, dolor, deseo, trabajo, sexo, o juego. El guerrero de la matrix las rechaza todas. Rechazan todo lo que encuentran en su camino, sabiendo que su camino es a través de la matrix, no dentro de ella; que tienen una cantidad limitada de tiempo para salir de la matrix, y que cualquier demora puede ser fatal. Los guerreros pueden apreciar y disfrutar cualquier cosa que aparezca en su camino; pero nunca deben ser indulgentes con esto, porque les podría llevar a la fijación, la obsesión, el apego, y lo peor de todo, la adicción. En una palabra, puntos de drenaje.
Ser indulgente con estas cosas sería olvidar su propósito, y correr el riesgo de perder su voluntad y su impecabilidad. Al punto que podrían tomar la píldora azul y acabar con todo. El guerrero de la matrix sabe que hay un millón de píldoras azules en oferta en cada circunstancia de la vida, pero solo una píldora roja. La matrix fabrica píldoras azules al por mayor; la píldora roja, de otro lado, es algo con lo que la voluntad de guerrero solo se cruzará una vez en la su vida. Por esto, deben estar preparados para arrancar su centímetro cúbico de oportunidad en el momento en que aparezca. Porque cuando Morfeo pasa, nunca regresa.



[1] Es un humano  que aunque sigue conectado a la matrix, ha empezado a darse cuenta de la naturaleza de su predicamento y actúa en consecuencia. Un guerrero de la matrix vive estratégicamente, en términos de conservar su energía a través de sus actos, y concentrándose exclusivamente en un simple objetivo: liberarse de la matrix. Una vez que el guerrero de la matrix hace contacto con el mundo real, toma la píldora roja, y se las arregla para desconectarse, él o ella se vuelve un mago de la matrix.
[2] La matrix es una "simulación neuronal activa", la matrix es el mundo que ha sido puesto ante los ojos de la humanidad para cegarla ante la verdad. Reunidos por inteligencia artificial a través de un aprovechamiento del  inconsciente de la humanidad, su mente dormida, la matriz trabaja constantemente cambiando y reorganizando todas nuestras esperanzas, sueños, recuerdos, etc… en un mundo de ensueño totalmente interactivo en el que nada cambia nunca, sino que sólo parece hacerlo.
[3] matrix warriors don't ever let it get under their skin
[4] As such, as in a dream, everything is their mirror. Any unpleasant quality that manifests in their sphere becomes a means for eradicating this same quality within themselves.
[5] matrix warriors deal exclusively in a single currency: energy
[6] currency
[7] Un lúcido es un ser que ha obtenido libertad total y aprendido a leer el código de la matrix y a darle forma a la realidad de acuerdo a sus deseos. Sin embargo, ya que un lúcido es una persona que ha borrado el “mí mismo” él o ella no tiene otro deseo distinto del deseo universal de que toda la energía fluya hacia La Fuente. Un lúcido es uno que se ha convertido en un ser imaginario, y entonces se vuelve un dios. Ya que él o ella existe dentro del sueño y está consciente de estar soñando el sueño, él o ella puede darle forma como le parezca oportuno.

martes, 4 de septiembre de 2012

El Guerrero de la Matrix - II

Esta es una traducción de los fragmentos que consideré más útiles del libro The Matrix Warrior - Being the One de Jake Horsley. Un autor muy interesante. Tiene un blog en PijamaSurf que pueden seguir aquí. 



Por el tipo de lectura que viene me parece importante pedirles que lean nuestro primer post. Si lo hacen y siguen sus recomendaciones es posible que noten una tendencia de la mente de no pensar sobre sí misma sino de proyectar hacia los demás todas las "verdades" que pueda ir aceptando durante la lectura, escapando de la posibilidad de ser transformada por la voluntad. Consideren esto pero por favor, no me crean nada, experimenten con la lectura que trata este mismo tema en extenso. Buen viaje.

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Las siete virtudes mortales: Factores de motivación primaria de los humanos conectados a la matrix


Codicia

Como Gordon Gekko[1] nos aseguró, “la codicia es buena”. La codicia es el impulso hacia la acumulación de propiedades, sea dinero, comida, parejas sexuales, conocimiento o poder. Ya que la codicia implica el exceso (ya que solo puede ser satisfecha teniendo más de lo que uno necesita), la naturaleza de esta acumulación compulsiva de objetos es que uno realmente no quiere o no tiene un uso real para ellos. Y como la racionalidad detrás de la codicia (lo que la hace buena) es que al adquirir cosas nos podemos comparar favorablemente con otros, quienes tienen menos cosas, la codicia es más valorada cuando uno es capaz de adquirir no sólo lo que no necesita sino, lo que otros sí necesitan palpablemente y con premura, pero no pueden obtenerlo (en parte porque lo hemos tomado para nosotros)[2].

La codicia es industria. Empodera e inspira al individuo a actuar al máximo de su capacidad, incluso si debe matarse en el proceso (y hacer que todos los demás mueran de hambre). La codicia es especialmente efectiva para mantener a los humanos conectados porque está completamente dirigida hacia afuera. Cuando mayor sea nuestro propio vacío existencial, más fuerte será la necesidad de llenar nuestra vida con bienes materiales. Así, la matrix se perpetua a sí misma indefinidamente.

Lujuria

El deseo de satisfacción sexual también es primario para los humanos conectados. Sin embargo, no es un deseo hormonal, ya que los humanos conectados, al volverse parte del mecanismo mayor de la matrix, han evolucionado más allá de su fisiología animal y ya no son más, seres orgánicos. No son impulsados por necesidades biológicas, sino por necesidades sicológicas/emocionales. Por tanto, el deseo sexual, una vez saludable y natural, se ha vuelto, como todas las falsas virtudes, el deseo del ego por auto engrandecerse (a menudo enmascarando auto desprecio). Cuantas más personas te puedes tirar, mayor autoestima puede acumular el ego; cuanto más fuerte se vuelve, más poder percibe que tiene sobre los otros. La gratificación sexual, por tanto, siempre debe incluir cierto grado de desdén e incluso de desprecio por el otro, esto para asegurar que no haya posibilidad de una conexión real [con el otro]. Dicha conexión es fatal para los humanos conectados, ya que la empatía siempre conlleva una pérdida del mí-mismo y el correspondiente debilitamiento del ego, que prospera en el aislamiento. Así, en los humanos conectados, el mecanismo de la lujuria no está relacionado a ningún deseo de unión a través del sexo[3]; por el contrario, se relaciona con la necesidad de dominar[4].

Ambición

Íntimamente relacionada a la codicia, es el deseo preprogramado, presente en todos los humanos conectados a la matrix, de servir al sistema al máximo de sus capacidades, y así arrancar favores y beneficios del mencionado sistema, o matrix. Una vez más, la ambición debe ser dirigida externamente. El éxito no puede ser medido en términos de algún sentimiento de bienestar interior sino solamente a través de  garantías venidas de otros de que, en efecto, uno es exitoso. Si la voz interior de un humano conectado (en la medida en que él o ella todavía tengan una voz interior) les dice que su éxito es de alguna manera insatisfactorio o vacío para ellos, es conveniente que esta voz de duda sea ahogada inmediatamente con una sobrecarga sensorial de estímulos externos. Estos estímulos (queridos compañeros de los humanos conectados) van a asegurarnos debidamente que, sí, esto es el éxito, y por supuesto que debemos sentirnos bien al respecto. Con el tiempo, el humano completamente adaptado a la matrix  aprende a medir su valor enteramente con los criterios de la sociedad, o sea, lo que dicen los demás. Dado que la matrix nos dice que somos exitosos, y nos debemos sentir bien al respecto, entonces debe ser verdad. En este punto, cualquier amigo o conocido que no sostenga esta verdad, o que se atreva a cuestionar el valor de nuestras ambiciones, debe ser implacablemente removido de nuestros círculos sociales. La ambición es alcanzada a través del servicio al todo, en este caso, a la matrix social que nos dice que es lo que debemos desear y como debemos conseguirlo, precisamente.

Envidia

La envidia es el medio por el cual el ego aspira a ser lo que no es. Es la envidia por el Porsche del vecino o la novia de tu mejor amigo, la que enciende la codicia, la lujuria y la ambición de los humanos conectados y le permite ser una fuerza motivadora en la vida. Ya que los egos de todos los humanos conectados son intrínsecamente inestables, inseguros y atormentados por la duda y el auto desprecio, es natural para ellos el desear ser todo lo que no son. La envidia, además, mantiene, vivos y coleando, el resentimiento y la hostilidad hacia los otros, dándoles el filo necesario a sus acciones y palabras, para abrirse camino a través de la competencia[5] [revisar lo escrito sobre la ambición]. Como vimos en la regla número siete, los humanos conectados invariablemente desprecian a los que admiran (por lo cual enamorarse es lo peor para los humanos conectados, a pesar de que hablen sobre esto constantemente), y esta emoción conflictiva es reconciliada en la falsa virtud de la envidia. Todos los egos superiores sirven para recordarles a los egos inferiores su propia nulidad[6]. Esto, a su vez, le da al ego el ímpetu que necesita para volverse igual a los otros egos a través del subterfugio y el engaño, para comprar, rogar o robar lo que sea que necesite para volverse igual a otros egos, y eventualmente sobrepasarlos a todos.

Vanidad y autocompasión

Una vez conocida como orgullo, los humanos conectados han reemplazado, tan noble pecado, con la más confortable (falsa) virtud de la vanidad. Ya que el orgullo implica autoconciencia y apreciación de las virtudes, fortalezas y obras de uno mismo – y ya que dicha autoconciencia no es asequible para los humanos conectados, dado su completo rechazo a examinar sus propias vidas-. El único medio para el humano conectado a la matrix de apreciarse a sí mismo es comparándose con otros y decidir, en todas las ocasiones, que él es más importante que cualquier otra persona. La vanidad es la habilidad de valorar los sentimientos, ideas, opiniones y decisiones propias, como infinitamente superiores a las de los demás, incluso si esto, obviamente, no es así[7] (de hecho, estas no son propias en absoluto, sino que fueron robadas o prestadas de otros). La vanidad es la habilidad (central para la composición de todos los humanos conectados) de pensar exclusiva y constantemente, acerca de si mismos, de tomar las experiencias propias, ya sea en la naturaleza de una bendición o de una maldición[8], con suma seriedad y valor, y referirse a las de los demás con una indiferencia burlona o a lo mejor, con una desdeñosa piedad. Sin embargo, la vanidad realmente es auto compasión disfrazada de vanagloria[9]. Es el medio por el cual los humanos conectados esconden de sí mismos y de los demás, el insidioso, paralizante hecho de su propio auto desprecio. Así, esta es quizás la más valiosa de todas las falsas virtudes dentro de la matrix social. Los humanos conectados no aman nada tanto como sentir pena por sí mismos, alimentar se sensación de que son mejores que su circunstancia, sin siquiera tomar responsabilidad por haber creado esa circunstancia en primer lugar. De este modo es que la auto compasión, disfrazada de autoestima[10] y la vanidad, actúan como una cubierta para el auto desprecio.

Indignación

Conforme a lo mencionado en la regla número cuatro, los humanos conectados trabajan duro para mantener sus verdaderos sentimientos en secreto. Esto es porque las emociones fuertes, incluso las negativas como la tristeza o la ira, tienen el indeseable efecto de causar que el ego gire y se transforme a la fuerza[11]. Dado que el pequeño, ajustado y fijo ego es la posesión central de todos los humanos conectados (es de hecho, el  punto de enchufe mismo, el nódulo que los conecta a la matrix), es esencial seleccionar como expresión solo aquellas emociones que permitan al ego mantenserse fijado en su modalidad y posición familiares. Ya que, como establecimos [anteriormente],  la modalidad del humano conectado a la matrix es de hostilidad y desprecio hacia los otros, la emoción más efectiva (una que permite que esta hostilidad y desprecio se exprese de la manera más apropiada[12]) es la indignación. Los humanos conectados tienen a pasar la mayor parte de sus vidas en un estado de indignación, y la matrix juega con esto. Teléfonos públicos con monedas atascadas en ellos (o teléfonos que solo aceptan tarjeta), buses que vienen de a tres después de media hora de espera, envolturas de cd casi imposibles de abrir, sistemas de encendido que se toman una cantidad obscena de tiempo y concentración para penetrar, todas estas cosas son deliberadamente diseñadas y mantenidas por la matrix, y los humanos trabajando en ella, para crear la máxima cantidad de indignación. La indignación también se relaciona con la vanidad: cuanto más vanidoso es uno, mayor complacencia consigo mismo, cuanta más indignación, más vanidoso se vuelve uno.

Pereza

Todos los humanos conectados son naturalmente apáticos, indolentes y perezosos. La matrix alienta la ambición, el ascenso social y los logros externos o industria material; pero desalienta fuertemente cualquier cosa que se parezca al verdadero esfuerzo, voluntad o disciplina. Esta es la razón por la que los logros externos son enfatizados tan insistentemente, ya que es posible obtener fama y fortuna sin siquiera tener que desarrollar nuestro carácter o naturaleza interior. Sobre todo, es esencial para mantener el grado apropiado de complacencia. La petulante auto satisfacción, común en todos los humanos conectados, y el no esforzarse por ningún cambio real y duradero. El estancamiento constante es el fundamento de la matrix, sin este no podría existir. Dicho estancamiento depende del fomento de la ilusión de cambio con el fin de distraer a los humanos conectados del rango y la putridez verdadera de sus vidas. Por lo tanto, es imperativo que los humanos conectados sigan permitiéndose ser distraídos por estímulos constantes, logros externos, deseos, problemas, miedos, y así sucesivamente (ya sean relacionados a comida, refugio, sexo, dinero, fama, o poder). De esta manera, los humanos conectados a la matrix siguen descuidando por completo sus necesidades interiores y permanecen en un estado de estancamiento constante. Por lo tanto, mientras que los humanos conectados son física y materialmente activos, en una lucha constante por superar obstáculos materiales y resolver problemas mundanos; a nivel espiritual, casi ni funcionan, hasta el punto que los músculos de la imaginación creativa (la única cosa que la matrix realmente teme) se han atrofiado, salvo en algunos raros individuos. En suma, todos los humanos conectados (es decir, todos, en todas partes, aunque el pueblo “civilizado” occidental es el que está más grave[13]) están jugando a la realidad consensuada estén conscientes de esto o no, y están jugando con reglas que ellos ni inventaron ni han aceptado conscientemente. De hecho, en la mayoría de los casos están completamente inconscientes de que dichas reglas existen. Por supuesto, las leyes de la física, de entropía, enfermedad, muerte, sexualidad, y así sucesivamente; son reglas que nosotros no acordamos, pero ellas son mucho más profundas y hablaremos de eso luego.  Y por extraño que parezca, la realidad consensuada de la matrix ha sido establecida de tal manera que primero es necesario entender las reglas antes de que puedas empezar a cambiarlas, doblarlas o quebrarlas. Así que esta es una opción de la que la mayoría de los humanos conectados nunca toman conciencia. No es un paso fácil de dar para los humanos conectados. El hecho de que la mayoría de los humanos conectados cree en Dios y en Satán, en el destino y en el “libre albedrío”, sin darse cuenta nunca de la deslumbrante contradicción de tal sistema de creencias, nos deja ver lo profunda que es la negación [en ellos].   Lógicamente, ni Dios gobierna el mundo, ni Satán lo hace. No pueden ser ambos. O bien nuestras acciones son mapeadas por alguna fuerza llamada “destino” o nosotros mismos decidimos en cada instante, usando cierta facultad llamada “voluntad”. Sin embargo, hay una tercera opinión, y es que Dios Y Satán trabajan juntos de una manera misteriosa, que Satán es solo el guardián de la prisión, un guardián de la prisión que nos preserva de llegar a Dios sin que nos hayamos probado a nosotros mismos ser lo suficientemente inteligentes para llegar a él; en este caso, “el libre albedrío” es algo que solo algunos pocos individuos alguna vez obtienen. Es el premio para aquellos preciosos lúcidos[14] quienes se han atrevido a echar un vistazo a lo que está más allá del guardia de la prisión y escaparse de un destino completamente inaceptable. Aquí es donde el guerrero de la matrix[15] entra en juego.



[2] greed is most fully vindicated when we are able to acquire not only what we don't need, but what others palpably do need, and quite badly, but cannot have (partly because we have taken it for ourselves)
[3] Hence, to plugged-in humans the lust mechanism is unrelated to any true sexual desire for union, and relates rather to the need to dominate.
[4] Ver la sexta regla de juego para sobrevivir dentro de la matrix.
[5] giving their acts and words the necessary edge to cut through the competition
[6] All superior egos serve to remind the inferior ego of its own worthlessness
[7] Conceit is the ability to value one's own feelings, ideas, opinions, and decisions as infinitely superior to everyone else's, even when they are quite obviously nothing of the kind
[8] to think exclusively and constantly about the self, to take one's own experiences, be they in the nature of blessing or curse
[9] Conceit is really self-pity masquerading as self-importance
[10] Self-importance
[11] This is because strong emotions, even negative ones such as sorrow or wrath, have the undesirable effect of causing the ego to shift and transform under duress
[12] one that allows this hostility and contempt to express itself in the most righteous manner
[13] which is to say, just about everyone everywhere, although western 'civilized' folk have the edge
[14] Un lúcido es un ser que ha obtenido libertad total y ha aprendido a leer el código de la matrix y a darle forma a la realidad de acuerdo a sus deseos. Sin embargo, ya que un lúcido es una persona que ha borrado el “mí mismo” él o ella no tiene otro deseo distinto del deseo universal de que toda la energía fluya hacia La Fuente. Un lúcido es alguien que se ha convertido en un ser imaginario, y entonces se vuelve un dios. Ya que él o ella existe dentro del sueño y está consciente de estar soñando el sueño, él o ella puede darle forma como le parezca oportuno.
[15] Un guerrero de la matrix es un humano que aunque sigue conectado a la matrix, ha empezado a darse cuenta de la naturaleza de su predicamento y actúa en consecuencia. Un guerrero de la matrix vive estratégicamente, en términos de conservar su energía a través de sus actos, y concentrándose exclusivamente en un simple objetivo: liberarse de la matrix. Una vez que el guerrero de la matrix hace contacto con el mundo real, toma la píldora roja, y se las arregla para desconectarse, él o ella se vuelve un mago de la matrix.

domingo, 2 de septiembre de 2012

El guerrero de la Matrix - I

Esta es una traducción de los fragmentos que consideré más útiles del libro The Matrix Warrior - Being the One de Jake Horsley. Un autor muy interesante. Tiene un blog en PijamaSurf que pueden seguir aquí. 

Por el tipo de lectura que viene me parece importante pedirles que lean nuestro primer post. Si lo hacen y siguen sus recomendaciones es posible que noten una tendencia de la mente de no pensar sobre sí misma sino de proyectar hacia los demás todas las "verdades" que pueda ir aceptando durante la lectura, escapando de la posibilidad de ser transformada por la voluntad. Consideren esto pero por favor, no me crean nada, experimenten con la lectura que trata este mismo tema en extenso. Buen viaje.


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Prefacio


there is no spoon
Como todos mitos verdaderos, The Matrix es un viaje de individuación, en el cual, el alma, a través de pruebas y adversidades se purga a sí misma de todo lo que le es ajeno y así arriba a la experiencia de la totalidad de sí misma. Esta apoteosis del ser (en la película) consiste en una forma de iluminación en la que el mundo se vuelve poco más que un espejismo, un espejismo a través del cual el alma es engañada, probada y retada. Una vez que Neo es capaz de “leer el código”, el juego se termina; o al menos pasa al siguiente nivel. Él sacude su cabeza despectivamente[1], quizás con un poco de tristeza, y detiene los inminentes balazos con un flojo movimiento de su mano, como diciendo “basta[2]”. Al ver el mundo tal como es lo ha transformado de adversario a aliado, quizás incluso en su amante: está sujeto a su voluntad para tomar forma a su antojo. Este clímax trascendental hace de The Matrix, la película de acción más grandiosa y  más popular jamás hecha, no solo un mito moderno sino un metamito: un mito acerca del eterno proceso por el cual los mitos y los humanos son hechos. Revela al mundo como un mito en sí mismo, y al ser humano como Mesías y Adversario al mismo tiempo, aún dividido entre los dos lados opuestos de su naturaleza.

Ya que tantos adolescentes, e incluso espectadores más adultos, creen que la película guarda secretos que solo ellos pueden descifrar, secretos de empoderamiento, iluminación y emancipación, sería apresurado de nuestra parte  el descartar esta posibilidad sin una investigación previa. Si concedemos a los fumones, frikis y cyberpunks, los que están en carrera de ser la Zeitgeist[3] venidera, la capacidad de tomar un éxito de taquilla de ciencia ficción y convertirlo en un una genuina revelación, entonces les debemos a ellos y a nosotros mismos, por lo menos albergar la posibilidad de que The Matrix sea algo más que solo una película. Ya que los niños de hoy en día parecen preferir leer de la pantalla de una computadora; ya que imágenes y luces son el medio que han escogido; ya que acción, fantasía, romance, horror y efectos especiales son el canal a través del cual interpretan la vida, el universo, y todo; y ya que la religión y la ciencia, como mucha de la mitología antigua son vistas como parte de la conspiración para llevarnos hacia una obediencia dócil y convertirnos en ganado, “calmados como vacas hindúes” (en palabras de Tayler Durden[4]) entonces el único lugar que queda para la búsqueda de sentido está en las películas y otros medios populares. Hace veinticinco años, el punk rock le dio a los chicos algo que creer y practicar; sirvió a un propósito igual o similar que la religión, si la religión no hubiera sido algo relegado al rango de lo condenado como “monse”, por estos mismos chicos. Hoy los jóvenes se vuelven más eclécticos con cada nanosegundo que pasa, y toman su inspiración y su rumbo de donde sea que puedan. Las películas son la máxima forma de arte, y una película como The Matrix, combina sensibilidad punk, con aproximaciones filosóficas, misticismo kung fu, teoría de la conspiración, ocultismo, moda de destrucción masiva, y, por último pero no menos importante, un mensaje mesiánico de redención. Como tal, es ahora, por lo menos para las generaciones más jóvenes, el libro sagrado de nuestro tiempo. En consecuencia, voy a tratarla precisamente como eso. Lo que sigue es una exégesis[5].  

Quizás la película es el mito de nuestra era. Una pista ingeniosamente diseñada, un mapa (que seguido diligente e implacablemente)  con el cual podemos, como Thomas, encontrar la verdad última sobre nosotros mismos. En tal caso, seríamos tontos de no hacer el intento. Como dice el último gran mito de nuestra era (el cristianismo) “la verdad os hará libres”. Y libertad es de lo que se trata todo esto[6].  No tienes que ser un cyberpunk[7] para saber eso.

Jake Horsley, agosto de 2002


Reglas de juego para sobrevivir dentro de la matrix:

1)      Regla número uno: Los humanos conectados [a la matrix] están definidos, sobretodo, por externalidades

Sea transparente. Asegúrese de que sus metas son las metas comunes que todos los demás comparten. Asegúrese de que sus opiniones no provienen de usted mismo sino que vienen de otras personas. Así evitará confundir a los otros. Por la misma razón, es preferible nunca decir lo que realmente quieres decir; además trate de no tomarse en serio lo que dice[8]. La autenticidad es considerada amenazante dentro de la educada[9] sociedad de la matrix. Por lo tanto, una fachada funcional pero rígida e inmutable es esencial para mantener buenas relaciones [con los humanos conectados a la matrix].

2)      Segunda regla: Eres lo que posees

Los humanos conectados son coleccionistas. Cuantos más objetos puedas adquirir, más alto se vuelve tu estatus en los ojos de otras personas. Muy especialmente si son objetos inútiles. Las posesiones son extensiones de la personalidad, entonces cuanto más accesorios puedas recolectar, más extensa y compleja se vuelve tu personalidad. Sobre todo, objetos negros y brillantes, con tonos elegantes de diseñador, y celulares aparishentes[10]; sirven para aumentar la bacanería personal[11]. Es importante recordar, sin embargo, que estos objetos no han sido hechos para ocultar la personalidad, en cambio, para reemplazarla por completo con una efectiva fachada superficial. Con suficientes accesorios en tu BMW, ¿a quién le importa que no corra tan bien, o cuánta gasolina consuma?

3)      Tecera regla: Lo que la gente diga y piense sobre ti es lo más importante

La motivación primaria de todos los humanos alineados a la matrix es agradarles a los demás[12]. Cuantas más personas te agraden y cuantas más de esas personas agraden de ti, más importante te vuelves para ellas, y entonces te vuelves importante para ti mismo. Ya que a los humanos conectados nos les gusta lo que no entienden, es esencial ser directo, simple, predecible, y evitar actos inusuales o pensamientos originales siempre que sea posible. Debido a que los humanos conectados tienen poco o ningún interés o preocupación además de sí mismos, es importante también, no infringir demasiado en su “espacio personal”[13]. En una conversación, evite el contacto visual que dure más de un momento. Cualquier pregunta directa o personal debe mantenerse al mínimo, esto es, cuando sería considerado descortés no preguntar. No es obligatorio escuchar. Los humanos conectados, por regla general, no escuchan, en cambio esperan su turno para hablar. Por eso, lo educado es abstenerse de prestar demasiada atención a los sentimientos o necesidades de la otra persona ya que esto solo los hará autoconcientes de estos sentimientos y necesidades[14].

4)      Cuarta regla: las emociones extremas deben ser reprimidas

Las personas conectadas, cuya preocupación primaria es agradar a los demás, se esfuerzan por mantener una apariencia de afabilidad, consideración y civilidad todo el tiempo. Cualquier acto o palabra que puedan ocasionar una ofensa debe ser escrupulosamente evitada. Las personas conectadas son fácilmente ofendidas ya que son extremadamente sensitivas a sus propias emociones; de hecho, es lo único en lo que piensan[15].  De ahí que uno debe mantener una saludable fachada de amabilidad en todo momento hasta que, eso sí, los sentimientos propios hayan sido confrontados de alguna manera. En ese caso, la confrontación directa será evitada siempre que sea posible ya que esto implicaría un compromiso emocional con el otro, y en ese caso, incomodaría a ambas partes. El enojo debe ser reprimido y recanalizado hacia actos más sutiles, disimulados, intrascendentes para que la parte ofendida nunca esté totalmente consciente de haber sido ofendida; en vez de eso, él o ella  sentirá sutilmente que algo anda mal en la relación[16], y entonces será atormentado(a) por la culpa y la incertidumbre.

Las personas conectadas rara vez se permiten experimentar emociones fuertes como furia o tribulación; y si lo hacen, se asegurarán invariablemente que sus expresiones sean indirectas y convenientes, por ejemplo, ante completos extraños o en circunstancias desmedidas e inapropiadas. De este modo pueden sentirlas sin revelar nada o comprometerse ellos mismos de alguna manera. Indignación, resentimiento, amargura, arrogancia, autocompasión, desdén y una, apenas velada hostilidad, son las respuestas emocionales preferidas de las personas conectadas y [representan] el verdadero carácter de la matrix social.

5)      Quinta regla: Las personas conectadas siempre se comparan con los demás

Cada individuo es especial y único, y como tal, más importante que todos los demás. Es la agenda única de cada entidad separada, el engrandecerse de cualquier forma posible. Los medios para este auto engrandecimiento están basados en compararse uno mismo con los demás, para aventajar a los demás tanto como sea posible.  Cuanto más se pueda minimizar los otros y hacerlos sentir inferiores, más superior se vuelve uno ante sus ojos  y, por lo tanto, ante nuestros propios ojos[17]. El campo de juego de la matrix social está basado en la interacción de los egos, todos los cuales están compitiendo por poder sobre los otros egos. Para los humanos alineados con la matrix, toda autoestima gira alrededor de logros externos, adquisiciones y los elogios de nuestros pares humanos. La existencia es competitiva por naturaleza. Todo poder, como tal, no reside en el control y el dominio sobre uno mismo, sino sobre los otros. Cuanto más poder uno pueda robar de los demás, más poder uno tiene para sí mismo. En sentido inverso, cuanto más poderosos sean los otros, en relación a uno, menos poder tenemos sobre ellos. Esto es porque los egos se definen a sí mismos a través de la comparación con otros egos y a través de factores externos en vez de cualquier sentido interno de valor o riqueza. El ego compite con otros egos sabiendo que solo el mejor ego ganará,  y que el ganador se lo lleva todo. Como tal, el humano conectado, está por naturaleza en contra de todos los otros humanos en una pelea, no por su supervivencia física, sino por la supervivencia de su ego. Por esto, una hostilidad innata pero cuidadosamente ocultada es la modalidad más constante de los humanos que funcionan en la matrix social.

6)      Sexta regla: Dentro de la matrix, la fama es el santo grial de todas las aspiraciones        personales

La máxima aspiración de las personas conectadas es tripartita: éxito, riqueza y fama. Sin embargo, la racionalidad detrás de estas metas es simple. Juntas, cosechan la máxima cantidad de poder sobre otras personas. Al colocarse en la máxima consideración de la mayor cantidad de personas, uno entonces puede robar una cantidad óptima de poder de ellos, para sí mismo. La fama es la meta máxima de todos los humanos conectados a la matrix (aunque solo un puñado de ellos intente obtenerla), ya que presupone las otras dos. La fama asegura ambas, éxito y riqueza, pero lleva las cosas al siguiente nivel, el del verdadero poder. Al alcanzar la adoración y la envidia del mundo, simplemente por ser rico y exitoso, uno está seguro en la creencia de su propia superioridad: millones de personas adoran a una, y sin embargo, secretamente la repudian. Por lo tanto el poder de esa persona está completo y el ego se vuelve, al final, supremo, el dios de su propio mundo. Para la mayoría de los humanos conectados, sin embargo, esto que solo será experimentado a través de alguien más[18].

7)      Séptima regla: Los humanos conectados a la matrix necesitan a alguien para adorar y a alguien para despreciar.

En  función de que la envidia del colectivo, sentida hacia un individuo privilegiado en particular (Keanu Reeves, por ejemplo) no estropee el placer que obtienen al adorarlo, es importante fomentar y mantener la ilusión [falsa] de que algún día, ellos mismos alcanzarán similar o incluso mayor gloria. La naturaleza de los humanos conectados es la de adorar lo que desprecian y despreciar lo que adoran. Como base de todos sus actos está un sentido de odio y desvaloración hacia sí mismos. De otro lado, miran con desdén a los humanos que perciben como inferiores a ellos y por tanto en encuentran su plenitud en este acto de desprecio. Y todo esto mientras se sientan orgullosos en su creencia de que “todos los hombres son creados iguales”




[1] wryly
[2] En el texto “no more of that”
[6] “Freedom is what it´s all about” referencia al diálogo del agente Smith mientras interrogaba a Morfeo
[8] En el texto original:  By the same token, it is preferable never to say what you mean. Also, try not to mean what you say.
[9] polite matrix society
[10] swishy cell phones
[11] individual cool
[12] The primary motivation of all matrix-aligned humans is to be liked
[13] it is important also never to infringe overly on such a person's 'space'
[14] Therefore it is only polite to do the same, and to refrain whenever possible from paying too close attention to the other person's feelings or needs, since this will only make them self-conscious.
[15] this is all they think about
[16] instead he or she will dimly sense that something is amiss in the relationship
[17]  The more one can belittle others and make them feel inferior, the more superior one may thereby become in their eyes, and hence in one's own
[18] For most plugged-in humans, however, this is something that can only ever be enjoyed vicariously.

sábado, 1 de septiembre de 2012

La construcción de la realidad


Quiero insistir con el punto más importante de todo lo que pueda decir en este blog: La realidad, el mundo que veo, siento, huelo, escucho y saboreo, es una interpretación de mi mente. La realidad, mí realidad y la de todos es una ficción[1]. Este no es un gran misterio, todos, en algún momento hemos tenido esta intuición en mayor o menor medida.

¿En qué está basada esta creación de mi mente que me veo obligado –por fines comunicativos- a llamar realidad?

Pues en otras construcciones, sobre todo las que mis padres construyeron basadas en las de mis abuelos.
El resto de los bloques y planos con los que construyo mi mundo son el resultado de estas primeras estructuras. Filtros del recuerdo. Luego de pasar por este filtro es que un acontecimiento se convierte en un recuerdo en mi mente -un conocimiento- y así, este conocimiento se convierte en un ladrillo más del edificio de la realidad. Este es mi proceso hasta donde he podido verlo.

Pero vamos por partes:

Es posible conocer las raíces sociales de mi visión del mundo y también, la manera en que esta visión del mundo -que cada individuo construye de manera única, al ser única su circunstancia social-biográfica- se vuelve realidad más allá de mi propia mente.

Una persona, al nacer, no se encuentra con el mundo, sino con un sistema de creencias. Al salir del hogar, al barrio, al colegio, al prender la televisión por primera vez, este sistema de creencias adquiere realidad objetiva y observable: instituciones, reglas, normas y ritos…
5.63 Yo soy mi mundo.
5.6 Los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo
5.632 El sujeto no pertenece al mundo sino que es el límite del mundo.
4.114 Debe delimitar lo pensable y con ello lo impensable.
           Debe delimitar lo impensable desde dentro de lo pensable[2].

Estas formas objetivas tienen su origen en  las representaciones mentales que los individuos hacen de su entorno. La socialización es el proceso por el cual los nuevos miembros de una comunidad en particular internalizan estas formas objetivas, aprehendiéndolas como lo “normal”. Una socialización exitosa es la correspondencia exacta entre las estructuras objetivas externas y las estructuras subjetivas internas en un individuo. La socialización plenamente exitosa es imposible a la vez que la no socialización es muy poco común y se solo se presenta en casos de personas con patologías sicológicas u orgánicas muy severas[3]. Lo que somos es  el resultado de la sedimentación de incontables hechos sociales interpretados y reinterpretados constantemente y que en resumen se convierten en lo que está entre nosotros y el mundo. Estos procesos de consolidación de los universos simbólicos que se objetivan en forma de roles, identidades, valores, normas, instituciones, entre otras categorías; son el resultado de la naturalización de lo arbitrario, del ocultamiento del proceso histórico que llevó a que un hábito formado a partir de unas circunstancias objetivas y sociales particulares, se convierta en una norma institucionalizada detrás de la que se hilvanan justificaciones morales, mágico-religiosas, jurídicas y otros inventos. Es por eso que lo más importante que puede hacer un ser humano en su vida es tomar plena conciencia de este hecho, cuestionar estar arbitrariedades es la única libertad a la que debemos aspirar. En efecto, en todas las etapas de la historia han habido personas que se han rebelado contra lo que la sociedad de su tiempo ha considerado como la forma “correcta” de vivir. Es fácil si uno lo intenta, descubrir las imperfecciones de nuestro sistema de valores y de nuestro modelo de sociedad en general. Es más, el propio sistema con sus contradicciones, genera conflictos en los individuos y se puede decir que él mismo genera sus propios enemigos. El problema es que la estrategia de cambio ha sido básicamente la misma desde siempre: Ir en contra de las estructuras objetivas, de las instituciones y sus normas. Ir en contra de las justificaciones morales, mágico-religiosas, jurídicas y todos esos inventos para cambiarlos por otros es inútil porque son solo reflejos, son sombras, proyecciones de la mente. De mi mente. De tu mente. La verdadera rebeldía, la que vale la pena, tiene que ser siempre una rebeldía contra el mí mismo. ¿De qué sirve cambiar de espejo si lo que quieres cambiar es tu reflejo? De nada, pero eso es justamente lo que estamos haciendo todo el tiempo, desde siempre, la historia humana es la historia de las luchas entre los que quieren un espejo cuadrado y los que prefieren uno redondo y toda la sangre y el sufrimiento en el medio de ese proceso. Ya suena trillado decir que el mundo cambia cuando uno cambia, pero a pesar de esto, seguimos cambiando espejos. Seguimos atrapados en la que evidentemente es la mayor necedad de la historia humana. Los siguientes post serán sobre mis intentos de escapar de esta necedad de la pelea por los espejos. 



[1] Creación, invento.
[2] Aforismos del Tractatus de Wittgenstein tomados de: Habermas: Comunicación modernidad y consenso de Luis. J. Montoya Arista. Editorial de la Universidad San Martín de Porres.
[3] Berger y Luckmann. La construcción social de la realidad. 1968