Importante

viernes, 14 de junio de 2013

Zoon politikon

La misión de los partidos:

Puedes ser de izquierda, derecha o centro, todos coincidimos que en el Perú lo que no funciona es la política. Quiero ser enfático en esto porque no importa si lo que deseas es más o menos Estado, para lograrlo primero necesitas que la política funcione. El Nacionalismo es un caso paradigmático ¿Cómo pudieron pensar (intelectuales incluidos) que un partido tan pequeño y personalista iba a ser capaz de llevar a cabo una gran transformación? En sentido amplio todos queremos una gran transformación, liberales e izquierdistas. Todos ¿Por qué entonces no están trabajando juntos en proyectos de promoción de la ciudadanía y en la construcción de un sistema de partidos que funcione? ¿Por qué están tan concentrados en ganar cuando es tan evidente que las reglas del juego no funcionan para nadie?

Ahora quisiera dar un ejemplo de qué tendría que hacer un partido que quiere hacer las cosas en serio:

Supongamos que tenemos un conjunto de productores algodoneros  rurales que desean que se imponga un impuesto a la importación de algodón.  Para esto, deben ir más allá de sus espacios habituales y salir a hacer política. Necesitan representantes que hablen por ellos ante el resto de la sociedad. Evidentemente los representantes que ellos elijan no pueden ir a formular el pedido de esta manera, tienen que argumentar al menos que la tasa de exportación de trigo es compatible con el interés nacional y el bienestar de la mayoría, luego negociar[1]. Es decir que van a tener que tener un discurso mucho más complejo e integrador que el que se establece en el inicio del proceso. Y así nace la política. Con tal diversidad de grupos, con intereses tan diferentes tenemos que la única salida para que estos grupos no vivan en conflicto permanente -que es más o menos lo que sucede en el Perú de ahora- es la creación de reglas de juego político que funcionen para todos.

Ahora un ejemplo histórico:

A principios del Siglo XX en el norte del Perú se dio un proceso de rápida monopolización de las haciendas azucareras, unos pocos tenían propiedad sobre la tierra; lo que hizo que las comunidades campesinas fueran excluidas de un modelo económico en el que no encajaban. La actividad política se hace necesaria para estas comunidades y aparece el APRA, en lo que va a ser llamado después "el sólido norte aprista" ¿Cómo logró el APRA ser un partido nacional con cuadros profesionales, sindicales, barriales y comunales integrados bajo una visión del país por la que muchos de ellos estuvieron dispuestos a morir? Lo primero que hicieron fue fortalecer a la sociedad civil. Gestionaban todo, desde bibliotecas hasta clubes de fútbol[2]. Así aparecieron los liderazgos necesarios y una fuerte cohesión que permitió integrar a más y más grupos de interés. El problema fue que al ser una propuesta unilateral y en el fondo paternalista (finalmente la opinión de su líder era la única importante) se deshizo en lo que es ahora. Un partido más…

Lo que nos toca:

Primero dejemos de creer que un partido pequeño va a lograr algún cambio. Solo los partidos grandes pueden lograr eso. Es fundamental dejar a seguir líderes sin partido . Lo único que logramos es perpetuar el círculo del "mal menor" cada cinco años. Dejémonos ya de mentirnos a nosotros mismos y seamos más responsables. Luego tenemos que darnos cuenta de que hacer política en serio nuestra principal tarea como generación. Debemos darnos cuenta de que sea cual sea tu preocupación (la desnutrición infantil, la cultura, el arte, la educación, los derechos de los animales, la interculturalidad, la innovación tecnológica, el modelo económico o cualquier otra), si de verdad te interesa resolverla, necesita de planes y acuerdos de alcance nacional, es decir, planes que requieren de hacer mucha política. En Coherencia por ejemplo, vamos avanzando en paralelo. Por un lado tenemos proyectos de fortalecimiento de la sociedad civil y promoción de la ciudadanía[3], y por el otro tratamos de formar un partido cuyas estructuras y metodologías vayan de acuerdo a lo que requiere el Perú de nuestros días. Trabajemos todos pues en lo que más nos mueve en lo personal y mientras tanto, reconstruyamos la política en serio.


lunes, 10 de junio de 2013

Mi primer viaje en LSD


En principio, tenía mucha curiosidad. Luego de mis primeras experiencias con ayahuasca (una cada 2 o 3 meses más o menos) mi vida realmente cambió. Era como si tener la mente bajo control fuera el estado natural al que me estaba acercando. Estaba muy contento por eso a pesar de que sobre todo, la ayahuasca me hizo consciente de que no sé casi nada acerca de casi nada; y de que el camino hacia las preguntas que me interesa resolver es más largo y difícil de lo que era capaz de imaginar antes de conocer los mundos que la planta me reveló. Así pues, sin notarlo, bastante confiado cometí algunos errores que me alejaron de mi nuevo estado de conciencia. Al darme cuenta de esto, luché por recuperar lo perdido y poco a poco fui lográndolo. En esas circunstancias es que llega el LSD. De la mano de mi hermano que tenía un amigo que garantizaba un producto bueno, sin alteraciones, aunque no había certeza acerca de la potencia de la dosis. Había estado experimentando con mi mente durante las noches antes de dormir, observando como pasa de una imagen a otra, de y como cada “yo” lucha por parecer real ante la conciencia. Noté que debía aumentar mi capacidad para navegar esa tormenta, ya que es algo que experimenté también durante la “mareación” de la ayahuasca. Esto, me parece, es lo más importante que debe aprender alguien interesado en sí mismo, sobre todo los que quieren usar psicodélicos como herramienta. Estas sustancias hacen desplegar las verdades más profundas de tu ser pero también pueden hacer que una ilusión se vea más real. Uno puede perderse durante varios minutos entre visiones, intuiciones y sensaciones que, recorridas con la conciencia atenta relevan lo que te mantiene dormido en el estado de vigilia normal. De otra manera es solo un tripsazo que puede llevar una vida de pseudo espiritualidad muy peligrosa. Tu vida se convierte en una dictadura perfecta porque se asemeja a la libertad. Hace creer que uno ha logrado algo cuando en realidad  ha quedado esclavizado a alguna parte de su inconsciente.

Entrar con plena conciencia a la tormenta que es la mente no domada fue la misión que me asigné al colocar en mi lengua el cartoncito empapado de LSD que tenía guardado durante casi dos semanas en mi mochila. En resumen decidí disfrutar del viaje sin identificarme con nada, exactamente la misma actitud que trato de tener hacia la vida.

Estaba en mi casa, con mi hermano cuidando y el sol deseándome buen viaje a esa hora de la mañana. Todo era hermoso mucho antes de que empezara el efecto.

Luego de varias experiencias con ayahuasca, una sesión de respiración holotrópica y prácticas casi diarias de sueño lúcido, ya todo fue más familiar. Sentí poco a poco como me iba liberando de mi personalidad casi sin resistencia. Rápidamente sentí una paz que ya conocía. Todo era milagroso otra vez. De pronto las primeras visiones. Al cerrar los ojos aparecen de inmediato los famosos fractales de luz y color de las películas, los documentales y el arte psicodélico; aparecen bailando e invitándote a relajarte y disfrutar.



Di un largo respiro y abrí los ojos, ese no era mi objetivo. Empecé a reír calmadamente al darme cuenta de como me había estado haciendo problemas inútiles acerca de varias decisiones que ya había tomado. Ahí empezó el verdadero viaje. Mi mente y mis angustias, las que todavía estaban ahí aparecían “dibujadas” en su complejidad no conceptual, en su profunda simpleza “tratando” de ser reales. Entré en un estado de introspección corto y no tan profundo como los que permite el ayahuasca, aunque tuvo cosas útiles que me acompañan hasta hoy. De pronto desperté. Con mi mente tranquila salí mi balcón. Sentí que el sol quemaba y me limpiaba. Vi una vez más que todo era hermoso, me dejé llevar y los colores se volvieron increíblemente perfectos. En ese momento cedí a un pensamiento que se había quedado conmigo desde antes de ingerir el LSD. Extrañaba mucho a Susan esa mañana como todos los días pero en el estado en el que estaba se hizo evidente que mi mente no tenía nada que ver con ese “pensamiento” realmente estaba con ella. Mi conciencia y la suya estaban evidentemente unidas -amor- escuché o sentí, no sé bien que palabra usar. Amor. Eso sentí. ¿Pero qué podría decirle a ella? ¿Y si empiezo a decir incoherencias? Shhh… Logre hacer silencio otra vez y marqué el número. El efecto aumentaba su intensidad y me pareció evidente que, a falta de ícaros, una guía externa me sería útil. Todo me decía que debía llamarla.
Apenas escuché su voz sentí que mi corazón crecía hasta inflamarse por un instante hasta que lleno de energía se descargó haciéndome vibrar plácidamente.
- He tomado LSD -
- ¿Y qué tal? – Reconocí su tono de su voz de inmediato. Era el mismo tono de voz que usó el día en que llamó mi atención por primera vez. El tono de voz de una persona que realmente quiere ayudar. El de una persona que pregunta porque le importa realmente. Sonreí al darme cuenta de que fue en ese momento que me enamoré de ella.
-Bien, muy bien – Le respondí mientras en el techo y las paredes se formaban más y más fractales de luz lila, roja y verde.
Hablamos de nosotros y de como nos había cambiado la relación. Nos había ido muy bien, y  mientras pensaba en eso el efecto del ácido se intensificaba. Ya no estaba solo así que me dejé llevar. Mientras hablábamos cerré los ojos y me encontré en un mar de luces. Cada una producto de un pensamiento diferente, cada una manifestación de mi mente recreando la realidad. De pronto sentí que entidades que se habían manifestado antes en mis viajes en ayahuasca se hacían presentes a mí alrededor otra vez. Se lo comenté a Susan.
- ¿Qué te están diciendo?-
- Para eso debo hacer silencio un rato, amor. Si me demoro mucho en volver me pasas la voz por favor – Hice silencio y todo se aclaró. Le conté cual había sido mi trabajo en este mundo todo este tiempo, como me estaba preparando para que me revelaran mi nuevo trabajo, como me apuro a veces aunque sé que tengo todavía mucho que aprender de la vida. Como había aprendido a escuchar y a ver para ayudar y como a veces me olvidaba y hacía todo mal – ese es mi trabajo por ahora – terminé diciendo. No respondió durante un par de segundos durante los cuales solo escuché un suspiro suave a través del teléfono
- Qué bonito trabajo tienes – me dijo, con la voz más bonita del mundo. Algo se había movido en ella. Algo tenía sobre sus espaldas. Hizo un par de comentarios que me hicieron saber de lo que se trataba, problemas que regresaban cada cierto tiempo. ¿Cómo decirle que podía ser feliz en ese mismo instante si quisiera? Siempre tuve ese problema. Me abstenía de decirle muchas cosas por miedo a que se alejara al pensar que son tonterías. Me di cuenta y simplemente hablé sin dejar que el miedo intervenga. Y mientras lo hacía mi propia mente se iba acomodando. Más y más verdades sobre quien soy y lo que tengo que hacer se revelaban. Cuando terminé de hablar hubo un nuevo silencio.

- Gracias. Necesitaba escuchar todo lo que me has dicho, me hacía mucha falta – El efecto pasaba y empecé a decirle cosas mucho más concretas sobre lo que estaba pasando en nuestras vidas. Se acababa la universidad y empezaba el trabajo. Le agradecí mucho al darme cuenta de como me había ayudado la agenda que me había regalado un par de semanas antes, que junto con mis audífonos se habían vuelto objetos casi mágicos. -Mi agenda me ayuda a navegar este mundo, con mis audífonos puedo conectarme con el otro mundo- terminé diciendo y pude ver que sonreía.

La conversación siguió con mucha naturalidad y mientras hablábamos, tratando de ayudarnos a superar lo que cada uno estaba pasando en ese momento me fui dando cuenta del milagro que era haber encontrado una persona así. Ver lo que éramos en ese momento...  Ver como cada aspecto de su forma de ser me servía para crecer me hizo sentir que la abrazaba con toda mi fuerza. Pero también sentí que mi ego empezaba a resistirse. Que frente a esa forma de querer estaba absolutamente vulnerable, se veía obligado a confiar, olvidarse de sí mismo y morir. Pude ver claramente como pasado el efecto del LSD se iba a defender y que las peleas -que luego de más de un año y medio de relación habían estado ausentes- aparecerían eventualmente; que lo más difícil estaba por venir para los dos. Sin darme cuenta empezó de nuevo el palabreo mental “tú estás dispuesto a hacer lo necesario ¿pero ella?” O peor, ella avanza mucho más rápido que tú, llegará un momento en que te dejará, ya está en contacto con personas que le pueden hacer viajar, conocer, no tiene pruebas que la atan como a ti” Creo que estos pensamientos atacan a todos los que se han enamorado pero en el estado en el que estaba se sentían mucho más reales. Decidí no huir y escucharlos sin identificarme con ellos, dejando pasar la angustia sin beber de ella. Sonreí otra vez y mis acompañantes sonrieron conmigo “cuando sea el momento sabrás que hacer” y todo se fue diluyendo. Susan empezó a hablarme más sobre lo que le pasaba. Hice silencio otra vez para escucharla y mientras me contaba fui notando como proyectaba muchos de sus miedos en los demás. Sobre todo su miedo a la libertad que mantenía cautivas a muchas de las personas que se preocupaban por ella. Pero mientras “percibía” todo esto mi conciencia dio un giro hacia sí misma. Pude ver con claridad como yo también hacía lo mismo. Lo que es completamente diferente a leerlo en un libro de psicoanálisis o budismo. Ver ese proceso sucediendo en el presente me cambió y es lo más valioso que saqué de toda la experiencia con LSD. Me despedí de Susan prometiendo llamar luego a contarle como evolucionaba todo. 
- Te amo –
- Te amo –
Salí del cuarto donde estaba hasta donde estaba mi hermano en la computadora. Le di un beso en la cabeza por darme el LSD, porque lo quiero mucho, porque es mi hermano y por la música que estaba escuchando en ese momento. Con lo más intenso atrás y habiendo tomado la precaución de asegurarme haber cumplido con mis responsabilidades de la semana me eché a la cama a disfrutar de Flying Lotus. La música en LSD es tan maravillosa como dicen los setenteros.




Fue un viaje sumamente agradable y bastante manejable, incluso durante los momento más intensos uno puedo “volver” y hacer lo cotidiano. En mi caso postear en el muro de la página de Facebook que administraba durante la campaña por la no revocatoria a la alcaldesa de Lima, prepar algo de comida y cambiar la arena de mi gata. Así fue mi experiencia con LSD. Entiendo su potencial recreativo, no es tan intenso como la ayahuasca o los hongos, yo lo recomendaría a una persona que desea tener su primera experiencia con psicodélicos. No hay pierde si se hace en un buen lugar con la compañía adecuada.

Escuchar esto con mis audífonos fue increíble:


miércoles, 24 de abril de 2013

Wikipartidos y nueva cultura política



La aparición de partidos web podría ser la señal de que una nueva era llega para la política en el mundo. Estos incorporan procesos abiertos, horizontales, no jerárquicos, asociados a la filosofía del software libre y a la experiencia de movimientos sociales como el 15M.

“El partido es una plataforma, no una postura ideológica” “El partido es una herramienta usada para convertir la estructura “uno para muchos” en una conversación de “muchos a muchos” “El partido debe ser un movimiento y una estructura a la vez” “El partido apunta a desarrollar un método, no una ideología”. Estos no son simples slogans de campaña, son manifiestos que definen la esencia del Wikipartido (México), el Partido de la Red (Argentina), la Rede Sustentabilidade (Brasil) y el Partido X (España). Todos han aparecido hace muy poco y juntos plantean muchas preguntas nuevas a los planteamientos fundamentales de la democracia representativa. Sartori, en la lección II de su libro 30 Lecciones sobre Democracia habla de la ENORME diferencia entre la democracia original, la griega, en la que se deliberaba en asambleas de un promedio de dos mil hombres (las mujeres y los esclavos no participaban) y la democracia actual que involucra a millones de personas. Mucho se ha hablado  de cómo la televisión cambió la dinámica de los partidos y existe una gran cantidad de libros sobre democracia 2.0 y gobierno electrónico. A pesar de esto, y de que los partidos se siguen debilitando, todos están ocupados en exponer los defectos de sus adversarios, tratando de que su forma de pensar sea la “opción de las mayorías” sin verse a sí mismos como parte del problema. Por supuesto que hay esfuerzos de renovación en los partidos. Los que son más democráticos –o intentan serlo- tienen sectores empeñados en promover la renovación de sus cuadros. Pero quizá el problema de los partidos y de la evidente precariedad de la democracia representativa tiene su solución en algo más profundo, algo que los partidos web parecen haber entendido. Quizás el problema es que la estructura misma de los partidos tradicionales es obsoleta. No sus posturas políticas, que cambian de acuerdo a las preferencias electorales, sino su misma forma de ser. Antonio Gutiérrez Rubí, señala que el trabajo del día a día de los partidos tradicionales se hace cada vez menos estimulante para la mayoría de los ciudadanos. 

¿Por qué la política está llena de ególatras y corruptos? Porque la gente que realmente está dispuesta a invertir su tiempo en ayudar a los demás prefiere formar sus propios colectivos o hacer voluntariado.  Mientras que organizaciones no partidarias y ong’s se inclinan cada vez más al co-working como método, los partidos tradicionales siguen haciendo sus chocolatadas navideñas, siguen administrando sus viejos menús populares y sus cortes de pelo de tres cincuenta (micropopulismo). El resto es trabajo de base, pero por varios motivos que son mucho más complejos de explicar, este trabajo casi no se traduce en militancia partidaria.

Pero los principales aportes de los partidos web son sus filosofías y métodos de deliberación, el Partido de la Red, por ejemplo, se define a sí mismo como #redhumana sin un centro, que comparte conocimiento, experiencia y sabiduría. El Wikipartido dice querer funcionar como exactamente como Wikipedia. Ahora, su falta de una ideología clara es vista como una debilidad frente a los partidos tradicionales[1]. No ser ni de izquierda ni de derecha, siempre se ha entendido como ser de centro, o anarquista o apolítico; en la nueva lógica de la organización no jerárquica puede significar algo completamente diferente (“El partido apunta a desarrollar un método, no una ideología”). Un fragmento del Manifiesto Web del Partido de la Red resume bien  lo que trato de decir:
los #Pares no se reconocen por su consumo. Se encuentran para cooperar y no para competir
los #Pares son plurales: no se rigen por una lógica antagónica, buscan la síntesis en lugar de desplazar al otro
la revitalización de la Democracia consiste en potenciar el rol de los #Pares dentro del sistema
no hay #Pares apáticos si se favorece la circulación del poder

El objetivo es ambicioso, no se trata de encontrar un gran sistema de respuestas a todos los problemas de la sociedad, sino de vencer primero el antagonismo como eje de la cultura política.  Así pues, el debate en sentido estricto queda relegado bajo la potencia del diálogo. Los partidos tradicionales siempre declaran haber alcanzado este nivel de deliberación. No es cierto, la política, hasta ahora ha sido competencia por el poder. ¿Podrán cambiar esto los partidos web? Quizás no, pero es urgente hacer reformas en este sentido o la agonía de lo político nos seguirá pasando la factura.



[1] Debilidad que me parece injustificada sobre todo en Latinoamérica donde los representantes de la Democracia Cristiana defienden medidas liberales, el aprismo firma TLC’s y la izquierda promueve la inversión privada.  

lunes, 15 de abril de 2013

La meditación y las "Drogas"

Traducción de otro artículo de realitysandwich.com. Por favor, no olviden el primer post, antes iniciar la lectura.

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La meditación y las "Drogas"
No es un gran secreto que la mayoría de los instructores de meditación más rankeados de la actualidad estaban interesados en las drogas. Pero cuando digo “drogas”, por supuesto que no me refiero al alcohol o a la oxytocina, sino a un subgrupo de químicos que nuestra sociedad  ha considerado no aptos para el consumo humano; estos incluyen el cannabis, la psilocibina, el MDMA y otros.  Muchos de los instructores de budismo más notables, por ejemplo, no le deben su primer estado alterado de conciencia al samadhi[1] sino al LSD o a los hongos, y casi todos los “maestros espirituales” que conozco (y conozco muchos) han fumado marihuana. Algunos todavía lo hacen.
Entonces, ¿cuál es la conexión? ¿Por qué a las personas que les gustan las “drogas” les gusta la meditación? Y, ¿cuál es la relación entre ambas?
1.    Placer
La primera y la más simple de las respuestas es que ambas, la meditación y las drogas son placenteras. Otorgan un tipo específico de placer, los llamados placeres de la mente. Claro que en la superficie la meditación y los psicodélicos parecen ser bastante diferentes: una es aburrida y calmada y la otra es alocada y salvaje. Sin embargo, como saben los consumidores de psicodélicos y los yoguis, ninguna de estas imágenes es correcta. Mientras que algunos químicos sí llevan al éxtasis y al desvanecimiento de los límites; otros llevan a afilados y silenciosos estados de reflexión. Y aunque la meditación generalmente hace que surja calma en la mente, también lleva al éxtasis, al deleite, a sentimientos religiosos/esprituales y a arrebatos de júbilo. Especialmente cuando la capacidad de concentración es elevada.
Recuerdo que cuando recién empecé a meditar fue como si hubiera recibido la respuesta clave a cientos de preguntas espirituales “¡Ajá! ¡A esto se referían cuando dicen que Dios está en todas partes!” La atención prestada a objetos mundanos los convierte en milagros cotidianos, y un corazón abierto hace de la oración una experiencia catártica y sanadora. De pronto, frases que suenan como clichés –“vive el presente”- se llenan de verdad y ofrecimiento. Dejan de sonar como psicología pop –“recuerden, burócratas conformistas, si viven el presente pueden hacer muchas cosas y ser gerentes/amantes/personas más exitosas”- y empiezan a sonar como un llamado a casa, a la Unidad.
Y claro, la meditación ofrece estos beneficios sin los efectos secundarios de los químicos, incluso con mayor duración. Sin duda, el estado de concentración[2] también es temporal pero con la práctica puede mantenerse por días en vez de por unas horas. Toma mucho más trabajo pero el placer que brinda es, después de todo, el efecto secundario de un proceso integral que incrementa grademente la agudeza mental. Es decir, la meditación es realmente buena para ti. Talvez es por esto que muchos de nosotros -aunque no todos- dejamos de tomar plantas medicinales y psicodélicos químicos una vez que practicamos en serio la meditación.

El tipo de placer que otorga la meditación también es similar al que dan las drogas. Cuando estás estón, tripeando o locazo ciertas sensaciones se intensifican. Puedes ver y sentir la música cuando estás en pepas. El sabor de algunos tipos de comida, como diría un fumador, es más “inteeenso”. Todos saben esto,  y es por lo que muchas personas usan drogas (Claro que muchas personas fuman hierba solo para cagarla y no para tener intensificadas experiencias visuales, táctiles u otras; pero no hablaremos de ellas aquí). Estas sustancias no son un escape a la realidad sino lupas para verla mejor. Detalles íntimos de como la mente funciona, de cómo se fabrican las emociones, de cómo funciona la música. Las drogas pueden hacer de cada papita frita una delicada, crujiente y grasosa delicia. La meditación también se trata del mismo proceso de “intensificación” de la experiencia diaria, no de ir persiguiendo placeres cada vez más viscerales sino de aquietar la mente lo suficiente para –en palabras de Warren Zevon[3]- “apreciar cada comida[4]” Solía encontrar una contradicción entre la finalidad de “intensificar el día”, vivir al máximo posible y la vida contemplativa que asociaba con una actitud de escape a la experiencia de la vida humana. Eventualmente, llegué a entender que una vida contemplativa es la extensión lógica del vivir deliberadamente. En realidad, solo hay dos opciones disponibles para los que quieren chuparle hasta la médula a la vida: buscar continuamente experiencias más extremas o hacer que cada experiencia sea “extrema”. Algunas personas pueden vivir con la primera opción, pero yo la encuentro bastante agotadora. La meditación me permite “sacarle la médula” a la vida, de cada árbol, mesa, gaseosa o respiración. Al eliminar el ruido y detener el pensamiento, los verdaderos colores del universo fenomémico se revelan con una brillantez cada vez mayor. No es como estar estón todo el tiempo, porque no hay desorientación ni el tripeo de la mente racional. Pero sí es como estar estón en el sentido de los sabores, sensaciones, olores, sonidos y reflexiones se incrementan, se intercambian kinestésicamente – simplificadas en su presencia no conceptual – Razón suficiente para vivir.
Incidentalmente, estuve sorprendido cuando empecé a meditar, de que resultara algo tan placentero. Por supuesto que las personas que meditan a menudo hablan acerca de una unión sublime con el Ser, o la disolución de lo que son en lo divino y estas cosas realmente suenan bastante placenteras. Aun así no lo esperaba, como si todo lo “espiritual” tuviera que ser austero, sutil o aburrido ¡Estaba equivocado! Además de los profundos beneficios de la meditación, la enorme cantidad de júbilo fue asombrosa. En mi experiencia, le gana cualquier estonura.
2. Estados mentales alterados
Un Segundo punto de similitud entre el uso de drogas y la meditación es que ambas llevan a estados de conciencia que son diferentes de los ordinarios. Disfrutarlos parece ser una cuestión de gustos. A muchas personas les gusta tomar vacaciones a otros países. A algunos les gustan las comidas exóticas. A muchos otros les gusta tomar vacaciones de sus estados ordinarios de conciencia en diferentes “esferas mentales” donde nuevas perspectivas pueden obtenerse e incluso los estímulos ordinarios pueden ser experimentados de maneras por completo diferentes (incluso sin el incremento sensorial que mencionamos antes).
Muchas personas temen profundamente a los estados alterados de conciencia. Creo que se debe a que están demasiado temerosos de su propia mente inconsciente. Suscribir una visión del mundo en las que las reglas “racionales” sobre decencia, propiedad, etc. Gobiernan cada aspecto de la vida significa confiar en nuestras capacidades de juzgar racionalmente cada decisión importante. Así que estados alterados de conciencia  que relegan estas capacidades a un rol más subordinado o incluso imperceptible, dan miedo. Ahora, por supuesto, estoy de acuerdo con que la mayoría de las decisiones importantes en el mundo, y ciertamente las que afectan seriamente a otras personas se tomen juzgando las cosas racionalmente. Pero ¿es un juicio racional el bailar? ¿el dejarse llevar durante el orgasmo? ¿el enamorarse? Algunos de los nuestros momentos más trascendentales llegan cuando la mente racional es acallada y algo más toma su lugar. En algunos aspectos de la vida, estar en contacto con lo no racional es esencial para ser humano.   
Entonces, por razones puramente humanísticas, pienso que los estados alterados de conciencia son una condición esencial para vivir una vida plena. Por supuesto que uno puede vivir sin ellos, así como se puede vivir sin arte, sin bailar, sin sexo u otros regalos divinos, pero creo que es una pena hacerlo. Creo que algo falta, algo se empobrece cuando estos faltan. 

3. Verdad
Pero claro, muchos usuarios de psicodélicos y casi todos los que practican meditación hacen una afirmación que va más allá de todo lo que hemos dicho: que estos particulares estados de conciencia alterada llevan a la verdad; que no se trata de simplemente de divertirse y estar estón. Dicen que se trata de conocer la más profunda verdad de tu propia experiencia, o incluso de conocer la naturaleza fundamental de la existencia misma. Solo siéntate y observa tu respiración, dicen algunos budistas, y eventualmente entenderás intuitivamente las cuatro verdades nobles, los hechos básicos de la vida.
De hecho así ha sido en mi experiencia. Afortunadamente, me ha sido posible tener largas temporadas de práctica y he podido obtener un entendimiento intuitivo a través del camino theravadan del budismo, en particular en un retiro de silencio de cinco meses que completé en febrero de 2009. Las distracciones (“¡debería crear una casa editorial!”) no han pasado la prueba del tiempo pero las cuestiones más profundas como por ejemplo, que el sufrimiento es una causa inevitable del apego, esas cosas sí se han quedado conmigo y parecen ciertas para mí.   
Pero cuando de postulados acerca de la “verdad” se trata, las cosas se complican porque hay cierta información que los psicodélicos revelan y que la meditación raramente revela, y cierta información que la meditación revela no es revelada por drogas o químicos. Por ejemplo, toma una inmensa cantidad de concentración durante largos periodos de tiempo el entrar en las absorciones meditativas (jhanas) que se asemejan en algunos aspectos a las otras “esferas” e incluso en las experiencias más intensas que me han sido descritas –y que posteriormente he podido experimentar yo mismo- no se comparan a las experiencias de mis viajes en ayahuasca u otras plantas medicinales. No conozco otro camino para acceder a esas esferas sin usar plantas medicinales. 
Y, al mismo tiempo, mientras que los viajes en ayahuasca, producen valiosa información sobre otras esferas y sobre tu propio corazón, no tienden a ofrecer el nivel de discernimiento analítico que acompaña la reflexión meditativa. Este nivel se presenta durante la meditación (aunque  en muchas otras maneras también, por supuesto).
Para mí, la resolución de esta tensión es bastante obvia: las plantas medicinales son buenas para ciertos tipos de conocimiento y la meditación para otros. Pero las personales espirituales, siendo de la manera que somos, usualmente tenemos mucha pasión  pero muy poca luz sobre estos asuntos, con algunas personas insistiendo que este conocimiento es bueno pero inferior, y otros argumentando que no, que ese conocimiento es preliminar a este otro y así… Esto se da porque cada uno carga un bagaje particular relacionado a la práctica de lo espiritual. Muchos que meditan han tenido ingenuas y desagradables experiencias previas con drogas, y por eso asumen que  incluso los más enrarecidos viajes en ibogaína no son mucho más que los intrascendentes trips en ácido que se metieron en un concierto muerto en los sententas. Del otro lado, muchos usuarios de plantas medicinales nunca han tenido la oportunidad de meditar en un ambiente bien conducido – por ejemplo un retiro de silencio de cinco días o más-  y asumen que no pueden meditar o que la meditación es un esfuerzo vano.
Personalmente, sin embargo, encuentro que ambos camino se enriquecen mutuamente. Mucho de mi trabajo con plantas medicinales, creo, ha quedado atrás en este punto de mi vida, pero cuando estuve mucho más involucrado con ellas, me di cuenta de que la habilidad de estabilizar, de desenredar los hilos de un cuento mental y de ser más perspicaz sobre lo que parece ser una verdad para la mente. Todo esto me ha servido mucho en mi propio trabajo con chamanes. Y también que la intensidad del trabajo con psicodélicos me hizo capaz de empujar mis esquemas cognitivos  cuando practicas más graduales como el mindfulness[5] han sido poco efectivas o muy difíciles. En la actualidad, mi lado vispassana le está ganando le está ganando a mi lado chamánico y tiendo a preferir la reflexión limpia sobre los estados alterados multi-esferas que parecen ser susceptibles de ser malinterpretados. Pero bueno, ustedes saben, vayan a decirle eso a Ayaruna[6].
Aun así, no soy un super concecionista espiritual. Hay muchos en el mundo espiritual quienes habiendo acogido el yoga o la meditación, dicen que las drogas son útiles en un primer momento, una vistazo a los jardines quizás, pero en última instancia es algo que debe ser trascendido. Mi propio camino refleja esta vision de alguna manera pero también he conocido usuarios responsables de plantas medicinales quienes continúan adentrándose en sus prácticas. A cada uno lo suyo.
No soy enteramente pluralista, sin embargo. Como he dicho con anterioridad en estas páginas, les diría a mis colegas sangucheros [7] que, en mi humilde opinión, la práctica de la meditación es un prerrequisito necesario para cualquier trabajo energético o chamánico. Creo que tener experiencias fuera del cuerpo con posibles encuentros con entidades alienígenas sin tener una práctica previa de meditación es como volar un avión sin entrenamiento básico en aviación o sin instrumentos de navegación. Solo con ver, una y otra vez, que la illusion de la conciencia no constituye el “ser” vale el costo de la admisión. Así que es solo ver, una y otra vez que puedes tener cierta experiencia y aun así estar equivocado acerca de su naturaleza. Pero más que eso, creo que las prácticas afiladoras de la mente de la meditación proveen balance y concentración en cualquier trabajo con psicodélicos. Por último, son como ejercicios de calentamiento.

Es una conclusión elegante: las visiones traídas por las drogas y las plantas medicinales invitan a las personas a la meditación y así la meditación se vuelve el necesario paso preliminar para una práctica con drogas u otras modalidades. Un camino te muestra las otras esferas, el otro te enseña como navegarlas – y como navegar este mundo también-. Por último, casi todos aprendemos a la mala que las emocionantes campanas y luces de la experiencia espiritual, pasan, y que en efecto, cuanto más luz uno invita a su vida, más sombra aparece. Por esta razón, experiencias más chéveres – incluidas las que son poderosamente transformativas-  tienden a perder su atractivo como ayudas al progreso espiritual. Siguen siendo excelente maneras de pasar el tiempo, pero no son más que eso.
No son “eso”. Por supuesto que nada es “eso”, solo el tobogán por el que uno navega los estos y los aquellos de la vida en esta esfera, con la esperanza de hacer las cosas un poco más felices para el resto de nosotros en el proceso.

Image by oddsock, courtesy of Creative Commons license.



[2] En el texto original:  the buzz of concentration
[3] Zevon acuñó esta frase cuando David Letterman le preguntó qué efectos había tenido en su vida diaria que le diagnosticaran una enfermedad terminal.
[4] En el texto original: appreciate every sandwich
[6] AYARUNA significa «aquellos que se han ido antes o ancestros» – y también, «el espíritu femenino de la Ayahuasca»
[7] Comunidad de lectores de realitysandwich.com

miércoles, 13 de febrero de 2013

Lo que está en juego



“Yo no soy de ningún partido, yo vengo a representar el sentimiento del pueblo” Palabras más, palabras menos, es argumento común para la mayoría de los nuevos voceros del Sí. Los voceros del APRA, esgrimen una variación de lo mismo al decir que están cumpliendo su deber partidario de representación de la voluntad popular. Este argumento, que superficialmente parece válido, esconde uno de los problemas fundamentales de nuestra sociedad. Una barrera que impide el desarrollo de una verdadera democracia representativa. Pero antes de volver a este punto quisiera definir un par de conceptos que me parecen útiles para entender lo que está sucediendo en la actualidad y lo que está en juego con la revocatoria.

El primer concepto es el de “Liderazgo Servidor”. Aunque tiene varios nombres y ha sido analizado desde varias perspectivas –mucho más completas que la que usaré en este artículo-  es bastante conocido para el marketing político[1]. 

Un líder servidor es aquel que en vez de liderar la opinión pública se limita a seguirla. Usa la retórica de un líder pero en lugar de plantear retos a la ciudadanía, la adula. No busca la adhesión del electorado a un programa de gobierno, sino que ofrece simplemente lo que sabe que contará con un apoyo mayoritario. Su preocupación exclusiva es cumplir con las expectativas más superficiales de los electores en vez de persuadirlos de comprometerse con las ideas que él cree correctas; no aspira a reformar o mejorar nada, sino más bien manipular la situación existente para adaptarse de la manera más conveniente a la percepción de los votantes; sus opositores lo llaman populismo y sus partidarios entienden que así se está más cerca de la democracia directa.  Los liderazgos de este tipo son los que han triunfado alrededor del mundo, sobre todo desde la aparición de la televisión y la configuración de lo que hoy llamamos sociedad de masas.

Por otra parte, según la teoría de la democracia, para que esta funcione como fue pensada, los liderazgos servidores deben disminuir hasta desaparecer por completo para dejar espacio al Liderazgo Transformador.
Un líder transformador es aquel que tiene visión, ideas propias y es consecuente con ellas. Aunque no deja de gestionar su imagen estratégicamente, su discurso supone cosas mucho más profundas. Un líder así apela tanto al intelecto como a las emociones de su auditorio[2].

Ahora quisiera volver al problema que planteé al inicio: los liderazgos servidores se consolidan en la sociedad de consumo que ahora es Lima, en la que la política, las instituciones y la democracia están fracasando.

Justo hoy, mientras escribo me encuentro con esta noticia y termino de convencerme de que en el proceso de revocatoria que estamos viviendo está en juego la consolidación de este tipo de liderazgos entre nuestra clase política. Ninguno de los voceros del Sí, tiene nada para proponer, hablan de obras sin considerar ninguno de los temas de fondo. Ninguno está listo para aceptar, por ejemplo, la importancia de que por primera vez en la historia de la ciudad se haya destinado un presupuesto decente para promover cultura y ciudadanía, dos cosas que, de resolverse, realmente nos llevarían a ser una sociedad más feliz.  Y si bien, Susana Villarán no es la encarnación del concepto de líder transformador –nadie lo es- y no ha sabido capitalizar algunas de las circunstancias que la llevaron a la alcaldía de Lima, revocarla, es agravar dos de los problemas más urgentes por resolver en el Perú: el déficit institucional y la crisis de partidos.

Hoy, jóvenes de diversas organizaciones sociales y políticas han confluido en el Comité Juvenil por el NO y otros espacios de lucha, conscientes de lo que está en juego. Escribo esto con la esperanza de que nuestra generación -luego de más victorias como la que estoy seguro, obtendremos el 17 de marzo- podrá, dentro de unos años, sentarse a vivir su vocación: discutir con sinceridad lo mejor para todos y trabajar por hacerlo realidad.



[1] http://es.scribd.com/doc/20119957/LIBRO-COMUNICACION-POLITICA . Ver la Unidad IV: La Mediatización de la Política
[2] Ambas deficiciones y los dos párrafos anteriores han son adaptaciones de lo escrito en las páginas 203 -204 de libro Comunicación Política: http://es.scribd.com/doc/20119957/LIBRO-COMUNICACION-POLITICA

viernes, 7 de diciembre de 2012

"El LSD como Ayuda Espiritual" de Albert Hofmann


Este post es la traducción de un ensayo de Albert Hoffmann, descubridor del LSD, publicado en Reality Sandwich. Pueden leer el original aquí. Antes de comenzar la lectura quisiera pedirles que no olviden las reglas de la casa. 

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LSD como ayuda espiritual


Lo que sigue fue extraído del libro Crecimiento Espiritual con Enteógenos, editado por Thomas B. Roberts, disponible en Inner Tradittions.
Albert Hoffmann, Ph.D., Dr en Farmacología y Ciencias Naturales, es mejor conocido por su casual descubrimiento del LSD y su efecto químico, identificando los principios activos de un hongo sagrado en México. Era director de investigación retirado del departamento de productos naturales en la empresa  Sandoz Pharmaceutical Ltd.en la ciudad de Basilea, Suiza. El Dr. Hoffmann era miembro de la Academia Mundial de la Ciencia, del comité del Premio Nobel, la Asociación Internacional de Investigación sobre Plantas y la Sociedad Americana de Farmacognosia. Escribió muchos artículos científicos y varios libros: La botánica y la Química de los Alucinógenos y Plantas de los Dioses con Richard Evans Schultes, El camino a Eleusis con R.G. Wasson y Carl Rusck, LSD: Mi hijo problema, y Insgth/Outlook..
Nacido el 11 de enero de 1906, Albert celebró su cumpleaños número cien con un excelente estado de salud, con cientos de admiradores agradecidos en el “Espíritu de Basilea” – una celebración por el trabajo de toda su vida – Murió dos años después el 29 de abril de 2008, cuatro meses después  de que su esposa, Anita, falleciera. Sus archivos y su legado son gestionados por Dieter Hagenbach en www.gaiamedia.org.




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El uso de soma (que es el haoma iraní) es uno de muchos ejemplos del uso religioso de drogas e intoxicantes que tienen extraños efectos psicológicos. En nuestros tiempos, Aldous Huxley ha abogado por el uso de mescalina. Las extrañas y glorificantes propiedades de estas plantas y preparados le han dado al hombre una elevada experiencia religiosa, una ventana, por así decirlo, a un mundo que normalmente está más allá del alcance de los monótonos sentidos.
Ninian Smart, La Experiencia Religiosa de la Humanidad, 1984

Antes de empezar a contar sobre el rol que ha tenido el LSD en mi desarrollo espiritual, es apropiado hacer algunos apuntes generales sobre este especial psicofármaco.


El LSD no es producto de una investigación planificada. No estaba buscándolo, el vino a mí. Esto significa para mí, que una autoridad mayor pensó que ahora era necesario proveerle a la humanidad una ayuda farmacológica adicional para su crecimiento espiritual.
El LSD no es una sustancia sintética de laboratorio. Después del descubrimiento de que las amidas del ácido lisérgico y el ácido lisérgico hidroxietilamida (cercanamente emparentado con el ácido lisérgico dietilamida) son los principios activos[1] del Ololiuqui, una antigua planta sagrada de los indios mexicanos; el LSD tiene que ser considerado como perteneciente al grupo de las drogas enteógenas naturales de Centroamérica.
Estas dos características del LSD legitiman su uso en un contexto religioso.
Ahora, voy a contar como el LSD fue una ayuda espiritual para mí, y como influencia mi forma de ver el mundo[2].
Después de mis primeras experiencias con LSD, la pregunta surgió para mí: ¿Cuál es la verdadera, la imagen del mundo como la percibimos con conciencia del día a día o la abrumadora visión bajo los efectos de enteógenos?
Esto me causó que analizara lo que conocemos acerca del mecanismo con el que percibimos la realidad.
La percepción presupone a un sujeto que percibe un objeto que es percibido. En las relaciones humanas el sujeto que percibe es el ser humano individual, más exactamente, su conciencia, y el objeto percibido es el mundo material exterior.
Es de la mayor importancia estar concientes del hecho de que el mundo exterior consiste, objetivamente, en nada más que materia y energía.
Con el fin de hacer visible el mecanismo de nuestra realidad siendo experimentada[3], he elegido una metáfora de la televisión. El mundo material funciona como una transmisor, emanando señales ópticas, acústicas, gustativas, olfatorias y táctiles que son recibidas por la antena, por nuestros órganos sensoriales, ojos, oídos, lengua, nariz y piel, y son conducidas de ahí a su centro correspondiente en el cerebro, al receptor. Luego, estas señales materiales y energéticas son transformadas en el fenómeno espiritual de ver, oír, saborear, oler y tocar. Uno no sabe como esta transformación de impulsos materiales y energéticos hacia la dimensión psíquica de la percepción, se lleva a cabo. Esto incluye el misterio de la conexión entre el mundo material y espiritual.
La metáfora del transmisor-receptor de la realidad, hace evidente que la imagen del mundo exterior cobra existencia en el interior, en la conciencia del individuo.
Este hecho fundamental significa que la pantalla en la el colorido mundo es percibido no está fuera sino en el espacio interior de cada ser humano. No hay colores, ni sonidos, ni sabores, ni olores en el mundo exterior. Todos cargan en sí mimos su propia imagen del mundo, una imagen creada por su receptor privado. No hay una pantalla común afuera. Esto nos vuelve completamente concientes del poder creador (cosmogenético) concedido a cada ser humano.
Antes de hacer uso de estas consideraciones para explicar la habilidad del LSD y los otros enteógenos de cambiar la experiencia de la realidad, nuestro conocimiento de la esencia de la conciencia debe ser revisada.
La conciencia desafía una definición y explicación científicas; ya que es lo que se necesita para contemplar lo que ella misma es. Solo puede ser circunscrita a ser el centro receptivo y creador del ego espiritual, que tiene las facultades de percibir, pensar y sentir, y que es el asiento de la memoria.
Es de fundamental importancia ser concientes de como la conciencia se origina y se desarrolla.
El humano recién nacido posee, solamente la facultad de percibir – posee, o más correctamente, ES este núcleo místico de la vida. Posee – para usar de nuevo la metáfora de la televisión – un disco en blanco, donde el estimulo proveniente del mundo exterior es transformado en imágenes y sensaciones que pueden ser almacenadas en la memoria, proveyendo el lugar de trabajo para el pensamiento. Sin estas señales del exterior, ninguna conciencia se podría desarrollar.    
Hay un consenso común sobre que la evolución de la humanidad es paralela al incremento y la expansión de la conciencia. A partir de lo descrito sobre el proceso de cómo la conciencia se origina y se desarrolla, se vuelve evidente que su crecimiento depende de su facultad de percepción.
Por lo tanto se deben usar todos los medios disponibles para mejorar esta capacidad.
Las características de los enteógenos, su facultad de mejorar la percepción sensorial, los convierten en ayudas inestimables en el proceso de la expansión de la conciencia.
Fue el LSD, el enteógeno más potente[4], el que, para usar el famoso verso de Blake, limpió las puertas de mi percepción y me hizo ver todo como era, infinito.   
Durante mi niñez experimenté espontáneamente algunos de esos momentos dichosos cuando el mundo aparecía de pronto bajo una luz nueva y brillante, y tenía la sensación de estar incluido en su belleza indescriptible y maravillosa. Estos momentos permanecieron en mi memoria como experiencias extraordinarias de felicidad indecible, pero solo después del descubrimiento del LSD pude aprehender su significado y su importancia existencial.
Como mencioné al inicio de este corto ensayo, fueron mis experiencias con LSD las que causaron que reflexionara acerca de la esencia de la realidad. Las perspectivas[5] que recibí, así descritas, aumentaron mi asombro acerca de la maravilla de la existencia, de la que nos volvemos concientes en momentos iluminados.    


Teaser image by Peter Kaminsky, courtesy of Creative Commons license.




[1] En el texto:  principio enteógeno
[2] En el texto aparece entre paréntesis: (Weltanschauung)
[3] En el texto: In order to make conspicuous the mechanism of our experiencing reality
[4] El enteógeno más potente que existe en la actualidad es el 5-MeO-DMT
[5] En el texto: insights